miércoles, 19 de julio de 2017

Nunca antes había llorado de felicidad

Antes de empezar todo esto estaba deseando irme de casa, dejar atrás todo y a todos los que suponían un peso para mi; cuando llevaba un par de meses aquí estaba deseando volver y dando las gracias por como estar lejos me había permitido valorar todo lo que tenía. Ahora que de verdad tengo que volver no quiero, me da miedo que suponga dar un paso atrás. 

Pánico.

Creo que me está faltando un dato, y es que efectivamente he empezado a valorar todo lo que tengo allí, hasta los nudos; pero que puerto no tiene nudos. Voy a volver diferente, y espero ser capaz de mantener todo lo que aquí he ganado, espero que volver allí no me hunda; de nuevo; porque eso es lo que más miedo da, saber que has alcanzado la superficie pero puedes volver al fondo.

Que aunque vuelvo feliz, más de lo que nunca he estado, y con la cabeza y corazón donde corresponde, he de decir que esto además de servirme para ver todo lo que tengo ha servido para ver lo pequeña que soy en el mundo, y que no quiero quedarme en casa a pesar de todos mis tesoros; quiero irme, y aprender a ser desde cero y sin libro de instrucciones, porque en el fondo se que lo que mas me aterra es lo que mas deseo y lo que mas me atrae, que soy una especie de masoquista, que quiere irse pero no decir adiós.

He empezado a explorar el mundo, a salir de esa burbuja en la que se empeñan en encerrarnos y  me he explorado a mi, me he puesto a prueba y creo que la he superado. Y que decir, que una vez rotos los que creías tus límites no queda otra que buscar donde están los reales.

domingo, 12 de febrero de 2017

II

En mis sueños aun nos vemos, y no solo eso
todavía nos miramos.
Nos buscamos y nos dejamos encontrar.

Pero aquí no.
Aquí somos un gato y un ratón,
aunque nos puede el miedo a que el otro sea gato.

Somos adictos a nuestras ganas,
a vernos a escondidas,
al calor de un roce,
a provocarnos,
a tenernos sin ser nuestros.

Somos lo que dura una copa,
somos de una noche,
somos el miedo a ser eternos,
somos sabiendo lo efímero del "nosotros"
lamentando que no somos mas que restos de carmín en el vaso.







sábado, 28 de enero de 2017

I

 Nuca he sido capaz de enfrentarme al mundo tal como es,
tal como soy.

 Tengo miedo a tantas cosas (las cuales nadie imagina) que he acabado viviendo mi propia vida en tercera persona, vivo tan dentro de mi cabeza que hay días que ni siquiera oigo lo que pasa fuera, ni me molesto en intentarlo. 
 Mi imaginación me ha dado unas expectativas tan terriblemente surrealistas que ahora la vida real me parece una gran decepción, lo que siempre ha sido mi refugio ahora resulta que lo único que ha hecho ha sido robarme las ganas.
 No sabéis lo que es ver pasar los días deseando solo y exclusivamente dormir para poder soñar con algo que te haga estar viva; sabiendo que nada real será nunca suficiente, y que por ello, por tu arrastre y desgana por el mundo, tú tampoco serás nunca suficiente.

Poco a poco he logrado ser consciente de que esta vida es mía, es la única que tengo, y que aunque no tenga mayor propósito en ella que vivirla, no sobrevivir, lo cual tampoco es fácil, tengo que aprovecharla; todavía no he salido del trance, pero me estoy despertando perezosamente y empezando a abrir los ojos.

lunes, 2 de enero de 2017

idas y venidas

Hay una parte de mi racional, fría, orgullosa...
Dice que las segundas oportunidades no son buenas,
que prefiere estar sola a mal acompañada,
que tiene razón por encima de cualquier cosa
y que no le gusta nada que le pisen su brillante ego.

Por otro lado está el manojo de inseguridades
 y grande e inocente corazón;
que piensa que las oportunidades son infinitas,
que se conforma con cualquiera que le de cariño,
y que prefiere agradar siempre a la gente con tal de que no se vayan;
aunque suponga un dolor ciego.

Son dos mitades luchando por un mismo territorio.
Ninguna quiere ceder
y aun no saben compartir.

Soy dos mitades que se alternan constantemente
y yo ya no las controlo.